Por qué el SEO es persuasivo

Todos queremos tener clientes, y que además estén contentos, pero ¿es la similitud con tus clientes importante en el lenguaje persuasivo? ¿cómo el SEO puede ayudar a mostrarme más empático? Te lo mostramos aquí.

El objetivo al realizar una web es claro: queremos persuadir. Sobre qué depende de la naturaleza del sitio que estemos confeccionando pero, sea cual sea esa naturaleza, el objetivo sigue siendo el mismo, persuadir a posibles clientes.

Existen varios elementos fundamentales que nos ayudarán en la persuasión de nuestros usuarios, entre otros:
    ·La apariencia del sitio. Logrando que nos vean como expertos aumentaremos las posibilidades de persuadir a nuestros usuarios.
    ·La arquitectura de la información. Parece obvio que saber dónde persuadir es fundamental.
    ·Y ... el lenguaje. Pero ¿qué tipo de lenguaje debo emplear?.

Aquí llegamos a un aspecto clave, la similitud entre interlocutores, cuánto os pareceis tu y tu cliente al hablar; entonces ¿qué tenemos que hacer para conseguir esa similitud con nuestros usuarios? Para lograrlo debemos hablar su mismo idioma, conocer qué palabras utilizan para expresar lo que quieren saber sobre nuestros productos. Y aquí llega la importancia del SEO. Con el SEO sabemos qué lenguaje utilizan nuestros usuarios, podemos conocer cómo se expresan, para así utilizar nosotros el mismo lenguaje y ganar la similitud y la empatía que nos ayudará a lograr lo que queremos, persuadir.

No se queda ahí la utilidad del SEO como elemento de la persuasión. Tenemos pistas muy útiles acerca de qué quieren saber los usuarios sobre nuestros productos (de manera offline esto sería más costoso), para así facilitar la información que ellos consideran más importante sobre lo que le ofrecemos; es decir, tenemos una gran fuente de información para saber lo que los posibles clientes quieren. De este modo conoceremos cuáles son los elementos principales a destacar en la persuasión. Por ejemplo, si observamos muchas búsquedas como "coche poca emision CO2", sabremos que les interesa mucho saber cuánto CO2 emite el coche que ofrecemos, pero les de exactamente igual que disponga o no de llantas de aleación.

Entonces, sabiendo cuál es el lenguaje que utilizan nuestros posibles clientes y lo que les interesa sobre nuestros productos lograremos cambiar una cosa. Borraremos la palabra posibles, para tratarlos ya como nuestros clientes.